Los candidatos del partido Demócrata y el partido Republicano llevaron sus distintos mensajes a las comunidades Hispanas de Orlando y Miami este fin de semana con la intención de ganar una buena porción de este importante voto.

La estrategia es clave para ganar en las próximas elecciones del 2 de noviembre el puesto vacante en el Senado por Florida, tras el abandono el año pasado del cubanoamericano Mel Martínez.

Actualmente, hay 1.4 millones votantes Hispanos en la Florida, lo cual constituye aproximadamente 12.5% de todos los votantes registrados en el estado. El partido Demócrata goza de 542,384 (38%) simpatizantes Hispanos, mientras que los Republicanos cuentan a 441,158 (31.5 %) en sus filas. Esto deja mas de 400,000 votos Hispanos en el aire.

El voto latino esta en juego por que ninguno de los tres candidatos para el escaño de la Florida en Washington ha podido consolidar una ventaja permanente. El Demócrata Kendrick Meek y el Republicano Marco Rubio buscan consolidar estas bases con mensajes diferentes: Meek promueve la reforma migratoria, mientras Rubio hace énfasis en su familia cubanoamericana.

La diferencia es clave. Según un estudio del Pew Hispanic Center, 34% de los votantes Latinos en Florida son cubanos, 29% puertorriqueños, y 37% de centro y Suramérica. Las encuestas muestran que los cubanos y los puertorriqueños no consideran la inmigración como un tema tan importante, comparado a los centro y suramericanos, por que tienen una situación migratoria ventajosa y definida.

Sin embargo, la mayoría de los Hispanos creen que el partido Demócrata se preocupa mas por los problemas de la comunidad y podría dar una victoria al candidato de ese partido si acuden a las urnas.

Aunque Rubio claramente aventaja sus dos rivales en las encuestas generales, no hay un líder definido entre el voto Hispano. Una encuesta de Mason Dixon, que fue criticada como poco científica, le dio a Rubio un 70% del voto Hispano hace unas semanas. Pero otro sondeo de Asisa Research Group divulgado el 7 de octubre revela que el Gobernador Charlie Crist (sin afiliación partidista) obtuvo 37.8% del voto. Rubio y Meek recibieron 28.9% y 11.1% respectivamente, con 22% aun sin decidirse.

Seis de cada 10 votantes Hispanos viven en los condados de Miami-Dade, Broward y Orange, donde esta situado Orlando. Fue precisamente cerca de Orlando que el congresista Demócrata Kendrick Meek se reunió con miembros de la comunidad Latina en un club social Puertorriqueño. Estuvo acompañado por el también Congresista Demócrata Luís Gutiérrez.

Gutiérrez, de descendencia Puertorriqueña, es representante de Chicago y vocal defensor de un reforma integral del sistema migratorio. Hace un año, el introdujo un proyecto de ley que crearía un camino hacia la legalización para los inmigrantes no documentados en la Cámara federal

En Orlando, hablando en español e inglés, Gutiérrez le dijo a un grupo de casi 20 personas que la inmigración debería importarle a todos los Hispanos por que en algún momento todos fueron inmigrantes.

“Kendrick y yo vamos asegurar que tenemos los votos necesarios en el Senado y la Cámara para pasar una reforma migratoria integral,” dijo Gutiérrez. Lo harían por que ven a los indocumentados como personas que trabajan en el campo, abren negocios y van a la iglesia, añadió. “Ustedes quieren a alguien que (ve a los indocumentados) como los vemos nosotros, o quieren a alguien que los ve como los muestran en Fox News, como alguien peligroso que viene aquí hacer daño.”

Por su parte, Meek quiso seguir una estrategia que empezó a emplear la semana pasada: Señalar al candidato Marco Rubio como un representante de la extrema derecha y no de la comunidad Hispana. En especial, buscó ligar a Rubio con el Senador de Carolina del Sur, Jim DeMint, quien apoya a Rubio con dinero y es un proponente de que el inglés sea la lengua oficial del país, una medida que podría prohibir la distribución de información gubernamental (como tarjetones electorales) en español.

“Rubio tomará sus ordenes de Jim DeMint y (el ex vicepresidente) Dick Cheney y la ala derecha del partido Republicano,” dijo Meek. “(Sonia) Sotomayor es un ejemplo perfecto. Marco Rubio dijo que ella no estaba preparada para la corte. El decidió estar del lado del Partido republicano y el Tea Party.”

En cambio Rubio, hijo de inmigrantes Cubanos, hablando en frente a muchos amigos cubanoamericanos de West Miami donde creció y actualmente vive, definió la elección como una decisión trascendental entre seguir siendo el país “mas grande en la historia de la humanidad” o Cuba.

“En este país estamos en un momento histórico,” dijo Rubio. “Un momento en que nuestro pueblo tiene que decidir si vamos a seguir siendo un país especial…o vamos a seguir los pasos de países donde las personas se escapan por que no pueden seguir viviendo allí. Esa es la decisión que tenemos delante.”

Este discurso es diferente al que Rubio dio durante su gira en bus a lo largo del estado la semana pasada. En esos discursos, Rubio hacía un énfasis en su historial familiar pero dedicaba el grueso de su discurso al tema del déficit nacional, la deuda nacional, la creación de empleos y su oposición a la reforma de salud del Presidente Barack Obama.

Rubio no tocó ninguno de esos temas en su discurso en Cooper Park. Pero fue palpante la energía que generó entre los 400 asistentes, la mayoría de descendencia cubana. El aplauso mas grande se lo llevó el Congresista Republicano David Rivera, quien también es candidato para el mismo puesto en el distrito 25, cuando agregó otro factor que podría ser definitivo para los cubanos al momento de votar.

“Tendremos la oportunidad de elegir el primer cubanoamericano nacido aquí,” dijo Rivera, “que incluso podría ser presidente de los Estados Unidos.”